Después de la “foto” con gobernadores, el mercado apuesta a reformas: bonos firmes y dólar estable

El día posterior a la cumbre en Casa Rosada dejó una señal mixta pero favorable: bonos soberanos firmes, acciones con buen tono y un dólar oficial estable. La lectura de la City es que la agenda de Presupuesto 2026 y la triple reforma (fiscal-impositiva, laboral y del Estado) abrió una ventana de negociación que, si avanza, puede sostener el rebote financiero.

En líneas generales, los activos argentinos vienen de sesiones de mejora tras las legislativas, con subas fuertes en bonos y ADRs a partir del alivio político que leyó el mercado. Reportes internacionales destacaron que el resultado electoral apuntaló las expectativas de continuidad de reformas y favoreció los precios de la deuda.

En el frente cambiario, el dólar oficial se movió en un rango acotado y este jueves cerró en torno a $1.465 en Banco Nación, una dinámica que colabora con la idea de estabilidad de corto plazo mientras Economía defiende el ancla fiscal. Para operadores, la clave es sostener esta calma sin atrasar el tipo de cambio real, algo que quedará atado al sendero de inflación y a la cosecha 2026.

Las reservas brutas del Banco Central se ubican cerca de US$ 40.771 millones al 28/10, un nivel que aporta espalda para suavizar la volatilidad, aunque todavía lejos de un “colchón” holgado. En el mercado mayorista, se observó una participación oficial táctica para ordenar la rueda.

El componente político volvió a ser determinante. Según Ámbito, la reunión con 20 gobernadores giró en torno a cuatro capítulos: reforma fiscal-impositiva, modernización laboral, Código Penal y Presupuesto 2026. La “foto amplia” fue el primer objetivo; el segundo es la “letra chica”: qué artículos se votan y con qué impacto fiscal para cada provincia. Esa ingeniería es la que mira el mercado para validar precios.

En la misma línea, el Presidente reforzó que el déficit cero es política de Estado y que habrá equipos técnicos trabajando con las provincias para acelerar acuerdos. Si ese mecanismo fluye y el Presupuesto consolida metas medibles, el rebote financiero podría volverse tendencia y abaratar el costo de financiamiento corporativo.

Conclusión:
La foto ya estuvo; ahora manda el texto. Para que el veranito financiero se sostenga, el Gobierno necesita tres cosas: Presupuesto 2026 con anclas claras, ruta de reformas dosificada con costo fiscal explícito y acumulación de reservas. Si la política convierte la señal en ley, hay margen para otro tramo de compresión en bonos; si no, volverá la volatilidad.

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