El Monstruo del Estado: la paradoja de Frankenstein en la gobernanza moderna

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Polis Analítica

1/27/20265 min read

Estructura abstracta que representa la paradoja de Frankenstein en la gobernanza del Estado moderno.
Estructura abstracta que representa la paradoja de Frankenstein en la gobernanza del Estado moderno.

La gobernanza moderna se enfrenta a una contradicción fundamental: para estabilizar el orden social y gestionar la creciente complejidad, el Estado se ve obligado a crear un vasto ecosistema de instituciones y subsistemas especializados. Bancos centrales, agencias reguladoras, aparatos de seguridad y programas de intervención internacional son diseñados como herramientas para proyectar control y resolver crisis. Sin embargo, estas creaciones a menudo desarrollan una autonomía inesperada, escapan al control de su creador y se transforman en nuevos focos de disputa, resistencia o disfunción sistémica.

El Estado Frente a su Propia Creación

Este fenómeno puede ser entendido a través de la metáfora del "problema de Frankenstein", una conceptualización propuesta por el sociólogo Michael A. McCarthy para describir la contradicción central del Estado capitalista. Al igual que el científico de la novela de Mary Shelley, el Estado crea entidades para servir a sus propósitos, pero estas, una vez dotadas de vida propia, pueden volverse contra su maestro, generando consecuencias no deseadas que desafían el orden que debían proteger.

¿Por Qué Surgen las Instituciones Autónomas? La Necesidad de Crear Complejidad

La proliferación de estas entidades autónomas no es un accidente ni una falla de diseño, sino una respuesta estructural a las presiones y crisis inherentes a la sociedad contemporánea. Siguiendo el análisis de Claus Offe, los Estados reaccionan a fallos sistémicos —como crisis de acumulación o fallas de mercado— creando "subsistemas flanqueantes"; es decir, instituciones como bancos centrales que operan con una lógica propia y semiautónoma para estabilizar ámbitos que el mercado por sí solo no puede gobernar.

Esta respuesta estructural a las crisis, que Offe identifica en la gestión económica interna, se manifiesta con igual contundencia en la proyección del poder exterior, como lo demuestra la política estadounidense de "reconstrucción estatal" en Afganistán. En el ámbito internacional, la creación de aparatos institucionales es una herramienta central de la política exterior, impulsando proyectos de "construcción de capacidad institucional" con el propósito definido de estabilizar zonas de conflicto y alinear a otros Estados con los intereses del interventor. Finalmente, el Estado también genera organismos para obtener un dominio técnico que no posee, un principio que se observa en la creación histórica de entidades como la Corporación RAND para ofrecer análisis especializado a las fuerzas armadas, delegando así la producción de conocimiento estratégico a cuerpos de expertos que, con el tiempo, desarrollan sus propias agendas e inercias burocráticas.

Cuando la Solución se Vuelve Problema: La Lógica del Descontrol

Esta lógica del descontrol no es aleatoria; se deriva de contradicciones inherentes que McCarthy identifica con precisión. Una vez establecidas, estas instituciones comienzan a desviarse de su mandato original, generando consecuencias imprevistas que el Estado no puede controlar por completo. Esta dinámica se manifiesta a través de contradicciones estructurales y fracasos paradójicos.

Las Contradicciones Inevitables: Según Michael A. McCarthy, la creación de estos subsistemas estatales produce al menos tres contradicciones inevitables

  • Se convierten en nuevos sitios de contestación: Diferentes grupos de interés, facciones políticas y clases sociales luchan por influir o capturar estas instituciones para sus propios fines.

  • Pueden generar crisis fiscales: Si su tamaño, gasto y alcance crecen de manera descontrolada, pueden volverse fiscalmente insostenibles para el Estado que las creó.

  • Producen efectos normativos: Su existencia demuestra que los mercados y otros ámbitos de la vida social no son naturales ni apolíticos, sino que pueden ser gobernados de formas alternativas, abriendo el campo de lo políticamente posible para la ciudadanía.

El Fracaso como Resultado Paradójico: El caso de Afganistán es un ejemplo central de esta lógica. El esfuerzo multimillonario de Estados Unidos por implementar un régimen democrático no solo fracasó, sino que fue contraproducente. La "miopía imperial frente a las malas prácticas de sus aliados políticos locales" se combinó con una responsabilidad rara vez reconocida por parte de la "red de intermediarios privados estadounidenses en la corrupción endémica". Este desvío de recursos y objetivos es una manifestación dramática de la paradoja de Frankenstein en el escenario global. Como señalan diversos análisis, las acciones de fuerza para "transformar" Estados a menudo han tenido resultados contrarios a los trazados, llegando incluso a hacer "fallecer" Estados o a volverlos más violentos.

Conflicto, Legitimidad y Lucha por el Control Político

Cuando las instituciones adquieren vida propia, se desata una compleja dinámica de poder que fragmenta la autoridad estatal y redefine el campo de batalla político.

La Fragmentación del Poder Estatal: La autonomía de estas entidades debilita la capacidad del Estado para actuar de manera unificada. Un claro ejemplo se observa en la política estadounidense, donde la "inhabilidad de Washington para tomar decisiones debido al constante enfrentamiento entre demócratas y republicanos" erosiona la capacidad del gobierno para "hablar y actuar con una sola voz". El uso recurrente de tácticas obstruccionistas como el filibuster lo demuestra con una contundencia estadística abrumadora: "En los últimos cinco años, los republicanos han usado el filibuster 385 veces, la misma cantidad de veces que fue usado durante las siete décadas entre la Primera Guerra Mundial y el final de la administración del presidente Ronald Reagan en 1989". Las propias instituciones del Estado se convierten en un obstáculo para el ejercicio coherente del poder.

La Captura Institucional: El proyecto de reconstrucción de Afganistán se convirtió en una manifestación paradigmática de lo que McCarthy teoriza como "nuevos sitios de contestación". La institución creada para estabilizar el país fue capturada por una red de intereses de intermediarios privados, élites locales corruptas y objetivos burocráticos que desviaron por completo el propósito original. La herramienta de estabilización se convirtió en un fin en sí misma, alimentando la misma inestabilidad que pretendía resolver, en otro claro ejemplo de la creación volviéndose contra su creador.

La Opción de la Resistencia: Estratégicamente, estas instituciones no son solo problemas, sino también oportunidades. Pueden convertirse en "bolsas de resistencia" que desafíen el poder hegemónico. Desde esta perspectiva, la tarea política no es "destruir el Estado", como postularían algunas corrientes radicales, sino "trabajar sobre las contradicciones internas" que se expresan en sus propias instituciones. Estas fisuras internas abren espacios para construir poder y promover agendas alternativas desde dentro del propio aparato estatal.

Gobernar Sistemas que ya no Obedecen

El "problema de Frankenstein" no es una anomalía o una falla de diseño que pueda corregirse con mejor planificación. Es una característica estructural e inevitable, la condición operativa fundamental del poder en sociedades complejas. Para mantener el orden y gestionar crisis, el Estado está condenado a crear sistemas y subsistemas que, por su propia naturaleza, desarrollarán grados de autonomía y una voluntad propia.

El desafío de la gobernanza contemporánea no es, por tanto, cómo evitar la creación de complejidad, sino cómo aprender a navegar y pilotar sistemas que ya no obedecen ciegamente a su creador. Esta tensión entre la necesidad de control y la inevitable autonomía de las herramientas creadas para ejercerlo ha dejado de ser un simple dilema para convertirse en el rasgo definitorio del arte de gobernar. La gobernanza moderna es, en esencia, el arte de lidiar con los monstruos que nosotros mismos hemos creado.

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