La agenda ciudadana en Perú: consensos sociales frente a la fragmentación política rumbo a 2026

SOCIEDAD

Polis Analítica

1/27/20263 min read

Professional business meeting with corporate team members sitting in a large circle for a strategy seminar.
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Impulsada por la iniciativa Tejiendo Ciudadanía, esta agenda emerge como el diagnóstico de una sociedad que articula mínimos comunes ante el fracaso del sistema político. Su presentación a los candidatos presidenciales se convierte en el termómetro que medirá la disposición de la élite política para reconectar con un país que ya ha fijado su rumbo.

Cuando la sociedad ordena el caos político

El surgimiento de una agenda ciudadana en Perú no es un hecho accesorio, sino la prueba de un sistema político disfuncional. Ante la degradación y la parálisis decisional de los últimos años, la sociedad civil se organiza para trazar un rumbo coherente. Este esfuerzo deliberativo no busca complementar a la política, sino evidenciar su fracaso en responder a las demandas sociales fundamentales.

¿Qué es la Agenda Ciudadana?

La Agenda Ciudadana es el documento que sintetiza las principales preocupaciones y propuestas formuladas por actores sociales de todo el país. Es el resultado tangible del proceso participativo Tejiendo Ciudadanía, que se propuso recopilar miradas locales para construir una visión compartida sobre los desafíos nacionales más urgentes y así promover un nuevo pacto mínimo entre ciudadanos para retomar el rumbo del país.

Un proceso deliberativo de alcance nacional

La construcción de la Agenda es una iniciativa liderada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Instituto de Estudios Peruanos (IEP), la Red Científica Peruana (RCP) y el Grupo La República, con el financiamiento de la Unión Europea. El proceso se puso en marcha a fines de 2023 y se extendió hasta 2025.

La metodología se basó en cuatro encuentros macrorregionales (norte, centro, sur y Amazonía), enriquecidos por universidades públicas y privadas de cada región, aportando legitimidad académica y arraigo territorial. El alcance se refleja en sus cifras: participaron 786 personas en representación de 310 organizaciones, a las que se sumaron talleres con más de 600 jóvenes en doce ciudades.

Las prioridades nacionales construidas desde lo local

Como resultado de la deliberación territorial, la Agenda se estructura en cuatro ejes prioritarios, construidos a partir de diagnósticos locales diferenciados —seguridad y migración en el norte; corrupción y libertad de expresión en el sur—:

  1. Seguridad

  2. Integridad pública

  3. Servicios básicos

  4. Derechos humanos

Estos ejes condensan un consenso social transversal que trasciende identidades partidarias y geografías.

El desfase entre el consenso social y la oferta política

La Agenda Ciudadana expone una brecha estructural entre el consenso social alcanzado y la fragmentación de la oferta política rumbo a las elecciones presidenciales del 12 de abril de 2026. El sondeo de Rubikon Intel ilustra este escenario: Rafael López Aliaga lidera la intención de voto con apenas el 22,1%, mientras que un 28,9% de los encuestados afirma que votaría por “Ninguno/a”.

Este cuadro anticipa un gobierno con legitimidad electoral limitada, lo que dificulta la implementación de reformas profundas, incluso cuando estas coinciden con demandas sociales ampliamente compartidas.

  • Integridad vs. cinismo: La ciudadanía ubica la integridad pública como una prioridad central. Sin embargo, el 62,5% de los peruanos considera probable que el próximo presidente enfrente procesos judiciales. Esta coexistencia entre exigencia moral y expectativa de corrupción revela un profundo desgaste del contrato social.

  • Consenso vs. fragmentación: Mientras la sociedad logra articular prioridades claras, el sistema político permanece atomizado, sin mayorías robustas ni liderazgos capaces de canalizar ese consenso en acción estatal.

Riesgos y tensiones: entre la Incidencia y la Cooptación Discursiva

La presentación de la Agenda a los partidos políticos admite dos lecturas. La optimista la entiende como un insumo legítimo para orientar programas de gobierno. La crítica advierte sobre el riesgo de cooptación discursiva: adoptar el lenguaje de la Agenda sin construir las coaliciones políticas necesarias para implementarla.

El verdadero indicador de impacto no será la adhesión retórica, sino la traducción de estos ejes en compromisos verificables y sostenibles.

Límites y desafíos de la agenda ciudadana en Perú

La Agenda no es un programa electoral. Define el qué —las prioridades irrenunciables—, pero deja deliberadamente el cómo en manos de la dirigencia política. Este diseño expone con mayor claridad la responsabilidad de los actores partidarios: si fracasan en traducir la demanda social en políticas públicas, el vacío de representación se profundizará.

Un ultimátum de la sociedad peruana

La Agenda Ciudadana funciona como un ultimátum cívico. Demuestra que existe una sociedad civil capaz de deliberar, consensuar y exigir un rumbo ante la erosión de la política tradicional. No es una solución cerrada, sino un mapa mínimo ofrecido antes de que la fragmentación institucional derive en una crisis aún más profunda.

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