La Junta de la Paz: radiografía del ocaso del multilateralismo

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Polis Analíttica

1/27/20264 min read

Sala de consejo internacional con mesa circular y asientos dispuestos para deliberación multilateral
Sala de consejo internacional con mesa circular y asientos dispuestos para deliberación multilateral

La reciente creación de la "Junta de la Paz", un organismo impulsado por EE.UU. fuera del marco de la ONU, materializa el cambio hacia una gobernanza global transaccional y selectiva. Este movimiento no es una simple reforma, sino un desafío directo que erosiona la arquitectura del orden internacional de la posguerra.

El Sistema Clásico en Terapia Intensiva

Como advirtió el Secretario General de la ONU, António Guterres, "el Estado de derecho está siendo reemplazado por el Estado de la selva". Este diagnóstico es compartido por líderes como el Primer Ministro de Canadá, Mark Carney, quien describe el momento actual como una "ruptura, no una transición" del orden basado en reglas. Es en este contexto de parálisis y desilusión que emerge la Junta de la Paz, un síntoma del nuevo orden internacional.

¿Qué es la "Junta de la Paz"?

La Junta de la Paz es una coalición selectiva de "Estados dispuestos", organizada al margen del sistema de la ONU y formalizada en el Foro de Davos en enero de 2026 con Donald Trump como presidente vitalicio. Aunque la Res. 2803 del Consejo de Seguridad respaldó su creación para la reconstrucción de Gaza, su carta fundacional le otorga un mandato global para intervenir en conflictos sin mencionar específicamente dicho territorio.

¿Por qué Surge Ahora?: Bloqueos, Incentivos y el Fin de una Ficción

La aparición de la Junta de la Paz es una respuesta directa a la parálisis del Consejo de Seguridad de la ONU, pero su creación no ocurre en un vacío. Emerge de una decisión estratégica de su principal arquitecto, Estados Unidos, cuya nueva Estrategia de Defensa Nacional prioriza el "reparto de cargas" y un enfoque centrado en el Hemisferio Occidental. Este nuevo orden internacional nace del fin de lo que el Primer Ministro canadiense Mark Carney denominó la "ficción útil" de un orden basado en reglas, en el que las grandes potencias utilizan la integración económica como un "arma", incentivando a otros Estados a buscar foros alternativos y a desarrollar una mayor "autonomía estratégica".

El Dispositivo Institucional: Poder Centralizado y Lógica Transaccional

El diseño institucional de la Junta abandona deliberadamente los principios multilaterales en favor de un poder centralizado y una membresía transaccional.

  • Quién Decide: La estructura es rígidamente centralizada. Según su carta fundacional, Donald Trump ostenta el cargo de "presidente permanente con poder de veto", lo que le confiere la autoridad suprema para invitar o excluir miembros y para aprobar unilateralmente todas las resoluciones.

  • Quién Participa: La membresía es por invitación y se fundamenta en una lógica transaccional. Reportes indican que se ha establecido una tarifa de 1.000 millones de dólares para obtener un asiento permanente. Entre los miembros clave confirmados se encuentran China, Rusia y potencias del Golfo como Arabia Saudita, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos. Destaca la ausencia de aliados tradicionales de EE.UU. como Francia, Reino Unido y Alemania, quienes han expresado su preocupación por la erosión del sistema multilateral.

  • Quién Queda Fuera: El modelo excluye deliberadamente las voces críticas y carece de un marco de participación universal. Un ejemplo claro es el de Canadá, cuya invitación fue retirada después de que el Primer Ministro Carney pronunciara en Davos un discurso crítico sobre la coerción ejercida por las grandes potencias.

El Impacto Global: De Gaza a las Potencias Medias

El modelo se está aplicando de manera piloto en la reconstrucción de Gaza. Se ha creado una "Junta Ejecutiva de Gaza" subsidiaria, integrada por figuras como Jared Kushner y Tony Blair, pero notablemente sin representación palestina. La visión promovida es la de una "Nueva Gaza" con torres de oficinas y turismo, un proyecto que contrasta fuertemente con la exclusión de los actores locales del proceso de toma de decisiones.

Este nuevo escenario, impulsado por el giro de Washington hacia una política de "reparto de cargas", presenta una elección cruda para los países intermedios, tal como lo sintetizó el Primer Ministro Mark Carney: "competir entre ellos por el favor [del hegemón] o combinarse para crear un tercer camino". Su metáfora es contundente: si estas naciones no están en la mesa de negociación, inevitablemente "están en el menú". Este dilema ya está generando respuestas concretas, como el histórico acuerdo de comercio y seguridad entre la Unión Europea e India, un pacto masivo diseñado como contrapeso estratégico y manifestación del "tercer camino" que Carney propugna.

Riesgos y Tensiones: El Costo de la Eficacia

El modelo de la Junta de la Paz, aunque diseñado para la acción rápida, introduce peligros fundamentales para la estabilidad y la predictibilidad del orden internacional.

  1. Legitimidad vs. Legalidad: La Junta carece de la autoridad legal vinculante que posee el Consejo de Seguridad, derivada del Capítulo VII de la Carta de la ONU. Sus decisiones solo obligan a sus miembros y no pueden conferir legitimidad legal a escala global. En esencia, es una "plataforma de coordinación", no una fuente de derecho internacional.

  2. Arbitrariedad y Desmantelamiento Normativo: La carta fundacional del organismo no hace mención alguna a los derechos humanos, lo que genera un alto riesgo de que los intereses de sus miembros prevalezcan sobre el derecho internacional. Human Rights Watch ha sido tajante en su crítica, calificando a la Junta como un "club de impunidad" y una "galería de villanos" que margina sistemáticamente la protección de los derechos humanos.

El Contrapunto: Reformar o Reiventar el Multilateralismo

Frente al modelo de la Junta, surgen dos visiones alternativas. Por un lado, el Secretario General de la ONU aboga por fortalecer y reformar el Consejo de Seguridad, un intento de preservar un orden universal que Estados Unidos está despriorizando activamente, según su propia Estrategia de Defensa Nacional. Por otro, potencias medias como Canadá proponen un "realismo basado en valores" que no busca restaurar el viejo orden, sino construir nuevas "coaliciones variables" para problemas específicos. Ejemplos de esta estrategia ya son visibles, desde el pacto estratégico UE-India hasta el proyecto eólico multinacional en el Mar del Norte, demostrando que es posible actuar de forma pragmática y conjunta al margen del control directo del hegemón.

El Orden de la Ruptura

La Junta de la Paz no es una simple innovación institucional, sino el síntoma de una "ruptura" estructural del orden global. Su diseño anticipa un futuro fragmentado, donde la estabilidad no dependerá de normas universales, sino de un equilibrio de poder transaccional. Como señaló Mark Carney, hemos abandonado la "agradable ficción" de un orden basado en reglas para enfrentar una "dura realidad" geopolítica.

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