La inflación noviembre 2025 volvió a mostrar tensiones internas pese a la desaceleración nominal. Detrás del 2,5% general, la dinámica de regulados, el IPC núcleo y algunos rubros clave explican buena parte del resultado.
Contenido
Resumen
- Los precios regulados lideraron la suba, seguidos por el IPC núcleo.
- Alimentos y bebidas, transporte y restaurantes concentraron la mayor incidencia.
- La composición de la inflación noviembre 2025 plantea desafíos económicos y políticos.
Qué está pasando
El dato de inflación noviembre 2025 marcó una variación mensual del 2,5%, consolidando una desaceleración respecto de meses previos. Sin embargo, el número agregado esconde una composición heterogénea: los precios regulados encabezaron la suba, el IPC núcleo se mantuvo elevado y los estacionales aportaron poco al resultado final.

Este patrón sugiere que el proceso de desinflación enfrenta límites estructurales: tarifas, servicios regulados y componentes inerciales siguen presionando el índice.
Por qué es relevante
La inflación noviembre 2025 no solo importa por el número final, sino por su composición. Una inflación dominada por regulados y núcleo tiene implicancias distintas que una impulsada por estacionales: habla de precios más rígidos, menos sensibles al ciclo y con mayor impacto político.
Claves del tema
Inflación noviembre 2025: qué rubros explican el 2,5%
Al analizar la incidencia por división, se observa que alimentos y bebidas no alcohólicas lideraron el aporte al índice general, seguidos por restaurantes y hoteles, transporte y vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles.

En términos simples: no todos los rubros suben igual, pero algunos pesan mucho más en el bolsillo y en la percepción social.
Impactos políticos y económicos
Desde el punto de vista económico, la inflación noviembre 2025 refleja la tensión entre el ancla fiscal, la política de tarifas y la dinámica de precios libres. Para el Gobierno, el desafío es doble: sostener la desaceleración sin reactivar expectativas inflacionarias ni profundizar el ajuste real sobre los ingresos.
En clave política, los aumentos en servicios públicos, transporte y alimentos son particularmente sensibles. No solo impactan en los sectores de menores ingresos, sino que también condicionan la narrativa oficial sobre la “normalización” de precios.
Riesgos y tensiones
Un riesgo evidente es que la desinflación se estanque si los regulados siguen ajustando por encima del promedio. A esto se suma la inercia del IPC núcleo, que indica que los precios “de mercado” todavía no terminan de alinearse con un régimen de baja inflación.
En términos de autocrítica, también es necesario reconocer que la política económica enfrenta restricciones: atraso tarifario, contratos indexados y expectativas todavía frágiles. La inflación noviembre 2025 no es solo un problema técnico, sino político y social.
Qué puede pasar en las próximas semanas
De cara a diciembre y el verano, es esperable que los estacionales ganen algo de peso, mientras que los regulados seguirán siendo una incógnita. Si el Gobierno acelera correcciones pendientes, la composición de la inflación podría volver a tensionarse.
El escenario base es de desaceleración lenta y frágil, con riesgos al alza si se combinan ajustes tarifarios, presión cambiaria y recomposición de márgenes.
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