La captura de Nicolás Maduro tras una operación relámpago de Estados Unidos marca un quiebre profundo en el sistema internacional. El despliegue militar, la ruptura del derecho vigente y la transición bajo tutela de Washington reconfiguran el mapa geopolítico regional y abren interrogantes sobre el futuro del poder global.
Contenido
Resumen
- Operación relámpago: Fuerzas de EE.UU. capturaron a Nicolás Maduro y Cilia Flores en la madrugada del sábado 3 de enero de 2026.
- Despliegue masivo: La intervención incluyó unos 15.000 soldados, un portaaviones y siete buques de guerra frente a las costas venezolanas.
- Nuevo orden: El fin de la globalización institucional da paso a un modelo de “poder duro”, con Washington asumiendo un rol de tutela transitoria.
Captura de Nicolás Maduro y quiebre del orden geopolítico

Qué está pasando
En la madrugada del primer sábado de 2026, una operación coordinada de fuerzas especiales de Estados Unidos culminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, y su posterior traslado a suelo norteamericano. El operativo, de duración limitada, incluyó acciones simultáneas sobre complejos militares y aeropuertos estratégicos en Caracas.
La ofensiva fue precedida por más de cuatro meses de presión militar, económica y psicológica impulsada por la administración de Donald Trump. El 26 de diciembre de 2025 ya se había registrado un ataque terrestre contra instalaciones vinculadas al narcotráfico en la zona portuaria fronteriza con Colombia, considerado un ensayo operativo previo.
El propio Trump confirmó el éxito de la misión desde Miami, destacando la ausencia de bajas estadounidenses. Mientras sectores de la diáspora venezolana celebraron el colapso del mando chavista en ciudades como Caracas y Lima, la Casa Blanca evitó detallar el paradero exacto de los detenidos hasta una conferencia de prensa oficial.
Por qué es relevante
Desde una perspectiva geopolítica, este episodio excede ampliamente un cambio de régimen. Analistas como Guillermo Moreno interpretan la intervención como el acta de defunción de la globalización institucional y el inicio de un nuevo orden internacional, donde los marcos jurídicos previos pierden centralidad frente a la lógica del poder directo.
La ruptura del statu quo legal se manifiesta en la acción unilateral de Washington, una posibilidad ya anticipada en documentos recientes de defensa y seguridad nacional. El episodio se consolida así como uno de los primeros hitos de un sistema basado en intereses estratégicos por encima de organismos multilaterales tradicionales.
Para América Latina, la relevancia es inmediata. Estados Unidos anunció que gobernará Venezuela de manera interina hasta garantizar una transición, reconfigurando alianzas regionales y dejando en evidencia las limitaciones de respuesta de instituciones como la OEA o la ONU, cuya gravitación aparece seriamente cuestionada.
Claves del tema
El despliegue técnico fue contundente. Según informes del New York Times, el cerco militar sobre Venezuela incluyó un portaaviones, siete buques de guerra, decenas de aeronaves y alrededor de 15.000 soldados. La precisión de los ataques se atribuye al uso intensivo de drones de última generación y mapeo satelital detallado.
Otro eje central fue la justificación oficial: la lucha contra el narcotráfico. Trump vinculó directamente los puertos venezolanos con envíos de drogas hacia Estados Unidos, argumento que sirvió de base para los ataques previos sobre territorio continental.
En el plano interno, el chavismo exhibe signos de fragmentación, aunque no de colapso total. Mientras Delcy Rodríguez exigió pruebas de vida de Maduro, otras figuras como Diosdado Cabello aparecieron públicamente para desmentir rumores sobre su caída, evidenciando una resistencia residual.
Impactos políticos y económicos
El impacto inmediato en la estructura de poder venezolana es la instauración de una administración tutelada. El anuncio de que Estados Unidos ejercerá funciones de gobierno durante la transición genera una incertidumbre legal inédita sobre la soberanía y la validez de futuros procesos electorales.
En el plano económico, el control de las reservas petroleras emerge como un incentivo estratégico central. Especialistas advierten que el despliegue militar en el Caribe apunta a asegurar estos activos bajo el argumento del combate al narcotráfico, con potenciales efectos sobre el mercado energético global.
Desde lo social, el riesgo de una nueva ola migratoria permanece latente. Aunque se registraron celebraciones iniciales, la ausencia de un horizonte democrático claro podría derivar en una prolongación de la crisis humanitaria bajo administración extranjera.
Riesgos y tensiones
La captura de Nicolás Maduro y el precedente internacional
La principal tensión reside en la legalidad del operativo. Se debate si la acción constituye un acto de justicia internacional o una violación flagrante de la soberanía estatal. Diversos especialistas advierten que el precedente debilita el derecho internacional y abre la puerta a intervenciones selectivas.
Contrapunto: mientras una parte de la sociedad venezolana y actores internacionales consideran la intervención como la liberación de un régimen autoritario, otros sostienen que el uso de la fuerza no garantiza una transición democrática genuina, sino un reemplazo de poder condicionado por intereses externos.
Autocrítica: el análisis asume que la captura de Maduro desarticula el régimen, pero subestima la profundidad de las estructuras militares y paraestatales chavistas. Además, la reacción de actores globales como China o Rusia permanece como una variable de alta incertidumbre.
Qué puede pasar en las próximas semanas
El foco inmediato estará en la conferencia de prensa en Miami, donde se esperan precisiones sobre los cargos judiciales contra Maduro y el esquema de gobernanza transitoria. El Congreso estadounidense deberá evaluar si la operación contó con respaldo institucional o fue una decisión ejecutiva unilateral.
Es probable una intensificación de la vigilancia satelital y el uso de drones para capturar a mandos medios del chavismo aún activos en Venezuela. La estabilidad del suministro petrolero será un indicador clave de la reacción de los mercados frente a este nuevo escenario.
En la región, países como Argentina y México deberán redefinir su posición ante el quiebre institucional. La gestión de intereses nacionales tras la captura de Nicolás Maduro marcará la agenda diplomática en un mundo donde las reglas del juego parecen haber sido reescritas.